jueves, 29 de agosto de 2024

RESISTENCIA PACÍFICA. LA APUESTA POLÍTICA QUE SIEMPRE GANA



 LOS MATICES ENTRE EL TRIUNFO Y LA DERROTA

El evento electoral del pasado 28 de julio constituye el punto de inflexión en la lucha por el rescate de la democracia; el heroico triunfo de la racionalidad, libertad, justicia, dignidad, moralidad, ética y espiritualidad; el cóctel que desde siempre y por siempre ha de romper las cadenas de la opresión.

Es que el triunfo es de tal magnitud y significado político, que los demócratas debemos estar de júbilo, felicitándonos en las calles, agradeciendo en los templos, entrelazándonos en las familias y sembrando y regando en la sociedad esperanza, fe y, sobre todo, la razón omnipresente de la justicia.

Ahora, por supuesto que ningún triunfo por sobre cualquier régimen socialista marxista es fácil ni se produce por algún corte providencial al tajo; pues la naturaleza ideológica de esos regímenes les permite nutrirse de los desbordes emocionales de los grupos que los confrontan políticamente; desborde que ellos propician. Todo por una diferencia primaria entre ambos: Para los factores democráticos la confrontación social converge integradoramente en un equilibrio que la mantiene dentro de los parámetros de la utilidad a la posibilitación del desarrollo de la dinámica evolutiva. En cambio, para el socialismo marxista la confrontación social es esencial a su naturaleza ideológica, y por ende, es divergente, desintegradora, desequilibrante e imposibilitadora de la evolución social; de ahí, el recurrente fracaso de los regímenes socialistas.

Precisamente, esa es otra obviedad evidenciada por el 28 de julio: El estrepitoso fracaso del llamado "Socialismo del siglo XXI"; es más, el florecimiento de los movimientos políticos de "derecha" en el mundo, en gran parte es consecuencia del fracaso de la égida izquierdista latinoamericana del año 2000, resultando en una izquierda que ha perdido la ventaja de la novedad: el “lo podemos hacer mejor”; la autoridad moral: el “jamás haríamos lo que ellos hacen”; la inversión de los factores de las ecuaciones sociales: la “prevalencia del ser humano por sobre el capital” y la “riqueza para todos en vez de para algunos”. Con esa engañosa oferta política, sin respaldo racional posible, pero embriagantes a sociedades que atravesaban coyunturas evolutivas críticas, y que terminaron libándolas en un festín "socialista" que dos décadas después concluye en el absoluto fracaso; por la causa generatriz de los males, ineficiencia y "maldad" del socialismo marxista: La incomprensión supina del ser humano y, por ende, de los fenómenos sociales.

RESULTADO NECESARIO

Consideremos esto: Un país gobernado por un régimen socialista de aspiración ideológica hegemónica;, con millones de los más radicales opositores al régimen, o emigrados o exiliados; con los grupos de opositores internos amedrentados por las fuerzas de choque o “colectivos” defensores de la "revolución" y del régimen; con los políticos auténticamente opositores, que a todo riesgo desafían la hegemonía del régimen, inhabilitados políticamente, asediados y neutralizados en el ejercicio de los poquísimos cargos de elección a los que se les permite acceder, criminalizados por su pensamientos e ideologías políticas, y, en todo caso, coartados en el ejercicio de sus derechos y garantías políticas constitucionales; con los partidos políticos expropiados de facto, mediante intervenciones judiciales que derivan en la desnaturalización y , por ende, en la inutilización política de esos partidos; con negaciones y restricciones inconstitucionales a la libre posibilidad de optar a cargos de elección popular; con la hegemonía comunicacional cuasi absoluta de la facción política gobernante; con la violación flagrante de la normativa electoral, al permitirse, por ejemplo, la aberración de que el Presidente de la República sea, a su vez, presidente en ejercicio de un partido político; o que funciones y bienes públicos sean asumidas y usados por proselitistas del partido político cuyo presidente es el Presidente de la República... Todo ello dentro de un país derruido, con un salario mínimo de 5 $, servicios públicos cuasi inexistentes, sin salud, sin educación, sin poder adquisitivo, sin carreteras, sin gas, sin gasolina, sin eficiencia ni pulcritud en la administración pública, sin el elemental respeto ciudadano, sin democracia ni Estado de Derecho.

En fin, consideremos el portentoso resultado del 28 de julio, pues a pesar, mejor dicho, en virtud de todo ello, él régimen, en nuestra convicción, sufrió una derrota políticamente catastrófica y definitiva.

Empero, necesario es prevalecer la racionalidad y ponderar los hechos desde sus justos valores y significados, pues la verdad sea dicha, corresponde al régimen parte del mérito por la gigantesca victoria de los factores democráticos; valga decir, el régimen es, en porcentaje importante, responsable directo de su derrota; que no podía serlo menos. La conciencia de esa realidad posibilita la justa y prudente actitud dosificadora de la victoria, y, principalmente, la eficacia en la concreción del fin político. 

LAS VERDADES

De manera que, verdades ha descubierto el 28 de julio: Las facciones políticas afectas al régimen son minoría decreciente. El régimen resulta, paradójicamente, en aliado de la oposición, hacia el logro de sus objetivos políticos. La unión política es el talón de Aquiles del régimen. La sociedad venezolana mayoritaria, en vez de migajas de un poder socialista, quiere restituir el poder democrático al Estado de Derecho. El grado, consolidación y eficacia de los liderazgos democráticos emergentes, son razón directa de la consustanciación con la realidad evolutiva de este proceso político; explicándose así, el fenómeno político del liderazgo contundente de MCM, forjado desde una actitud política honesta, coherente y consustanciada con la realidad, necesidades y aspiraciones manifiestas desde el proceso evolutivo político social; concluyente en la acción política que a los delirios hegemonistas y guerreristas del régimen, le causa terror: la unión pacífica y democrática.

Los liderazgos políticos son engendrados por las circunstancias históricas, a las cuales queda sujeta la eficacia de la actuación del líder. De ahí la humildad, la responsabilidad y el compromiso histórico del liderazgo auténtico: Asumirse como producto y necesidad de un proceso evolutivo social, que a pesar de unos y de otros, soterradamente siempre avanza, descontando el tiempo de vigencia de los regímenes injustos, opresores y autoritarios.

“ACATA” LA VOLUNTAD, NO LA CONCIENCIA

Ahora corresponde ponderar las nuevas condiciones impuestas por esta realidad histórica, toda vez que existe un dictamen del órgano electoral dando como triunfador al candidato del régimen, en contradicción con la convicción legítima de triunfo de los factores democráticos; además, ese dictamen ha sido ratificado por el TSJ, en inobservancia, en nuestro criterio jurídico, de derechos electorales y garantías procesales.

En nuestros primitivos Estados latinoamericanos, quien tiene el control de las armas, controla el poder del Estado e impone el acatamiento de sus mandatos, aún a costa de la inutilización de la acción equilibrante de la institucionalidad social. Por su parte, las sentencias judiciales constituyen instrumentos de convencimiento de la justicia, no solo respecto de las partes, sino, fundamentalmente, de la sociedad; valga decir, las sentencias no solo deben invocar la justicia y proceder conforme a ella, sino que deben demostrarlo indubitablemente. De esa forma, las sentencias justas, conforme a derecho, constituyen el fundamento de la justicia, libertad, seguridad, orden y paz en la sociedad.

De tal forma que las sentencias jurídicamente eficaces imponen su acatamiento desde el poder del convencimiento de la justicia por la sociedad, o, en su defecto, como mero hecho de fuerza. Por supuesto que para los fines funcionales prácticos de un ente administrador de justicia meramente formal, suele importar poco la cualidad jurídica, política y social de la fuerza coaccionante al acatamiento. Siendo ese pragmatismo anarquista y, hasta, antijurídicamente supremacista, lo que anega en la ineficiencia a la administración de justicia, e inviabiliza Estados eficientes y sociedades estables. Una sentencia injusta podrá doblegar la voluntad, pero jamás doblegará la conciencia ni la dignidad.

Por la fuerza acata la voluntad, no la conciencia.

QUÉ HACER Y CÓMO PROCEDER

Conforme a lo expuesto, el proceder resulta simple: Metodizar lo que ha venido ocurriendo de forma natural e intuitiva, conformando un gran movimiento nacional de resistencia pacífica, bajo, precisamente, la premisa de que la injusticia doblega la voluntad, pero no la conciencia ni la dignidad. Ello impone hacer, ante el Estado, ni más ni menos de lo que éste obliga, en un “a juro” que no dé motivos a la represión violenta, ni a despidos injustificados, ni a detenciones arbitrarias, ni a imputaciones draconianas, ni a las otras cosas que han padecido miles de venezolanos por el solo hecho de pensar, razonar, querer y aspirar algo política y socialmente diferente; eso sí, sin olvidarlo y anotándolo en las cuentas por cobrar electoralmente, pues las compuertas al caudal del poder soberano, jamás nadie ha podido cerrarlas permanentemente, y quienes lo han intentado, han terminado arrasados por las resultas de su represamiento. Siempre la invocación de la justicia, aunque sea al aire, en cuanto afirmación existencial, nunca sobrará.

Así, ante el insulto, la humillación, desprecio y represión de ciertos voceros violentos, palangristas y funcionarios afectos al régimen; no toca sino resistir, tragarlo, no hacerle el juego de justificar las agresiones con que descargan sus frustraciones, complejos, traumas e ignorancias; pues ellos detentan el poder absoluto del Estado y así lo usan y abusan, en el aquelarre de la impunidad total. Mirarlos desde arriba, ignorarlos desde la razón, la moral y la ética, es la solución. No sumirse en sus pantanos existenciales, considerándolos objetos de lástima, por sus ignorancias, y de piedad, por sus abyectas acciones, allanando senderos para sus arrepentimientos, y ayudando así, más que a ellos, a nosotros mismos, al fortalecimiento de la lucha moral, ética y espiritual que esgrimimos.

Recordando que el régimen es el principal aliado en nuestra lucha. Desconectado esquizofrénicamente de la realidad, con el país en ruinas y sumido en la más atroz miseria, se limita a bailar y a crear con sus bufones, un país paralelo ficticiamente rico y pujante, que insulta y lacera la conciencia y dignidad de una sociedad disminuida institucionalmente a la nada, en burda pretensión de ocultar el fracaso del proyecto político socialista, producto del defecto irremediable y trágico del socialismo: la ineficiencia política absoluta, por genética ideológica. Es que nada, absolutamente nada de lo que hizo, hace o hará el régimen, fue, es ni será socialmente eficiente; pues la eficiencia social es contradictoria con las falacias del credo político del socialismo marxista.

La lucha armada queda para los trogloditas marxistas del milenio pasado (siempre y cuando no se justifique la legítima defensa). Las luchas democráticas de hoy son de conciencias y conocimiento, por la eficiencia en la posibilitación cierta de la plenitud existencial del individuo, en comunión sublime hacia el acontecimiento social cultural que lo posibilita. Ese es el gigantesco logro político del mundo contemporáneo: darle nombres y apellidos al "pueblo" hecho ciudadanos, desde cuyas íntimas expresiones existenciales, aspiraciones y potencialidades, se constituya sinérgicamente la sociedad que los posibilita. Ya basta de ideologías falaces, es tiempo de la realidad evolutiva, de la verdad, de la racionalidad y de la eficacia y eficiencia existencial. 

El movimiento de conciencias en resistencia pacífica, en cuanto fundamento de todo proceder político, ha de estar presente en cada hogar, en cada espacio público, en cada oficina, en cada fábrica, en cada país en el que exista un venezolano con convicción democrática, haciendo cada cual lo poco o mucho que puedan hacer por el rescate de la democracia en la sufrida tierra de Bolívar, en otra épica gesta libertadora de millones de guerreros sin más armas que, en sus manos, la Constitución y las leyes; en sus conciencias, la democracia, la justicia, libertad, dignidad y honor; y en sus almas, en sus almas armados con Dios.

Javier A. Rodríguez Gil

REDES SOCIALES vs. REDES POLÍTICAS


Las redes sociales, en cuanto hecho social, han de ser reguladas jurídicamente. El problema radica en la  justa dimensión,  proporción y trascendencia de esa regulación. Por justa, debe integrar los intereses y perspectivas de toda la sociedad; planteada desde la necesidad de un presente que es el pasado de un futuro insoslayable; valga decir, desde la conciencia de estar ante un hito evolutivo de las sociedades humanas, ante una auténtica revolución existencial de la humanidad.

Por su parte, la dimensión, proporción y transcendencia, llaman a la comprensión, sensatez y eficacia, en consideración de un fenómeno evolutivo social,en el que, como jamás, el ser humano, ha acortado las distancias, abreviado el tiempo y apropiado de su acontecer existencial, de su justa, libre e igualitaria razón de ser, de definición como individuo; para así poder integrarse eficazmente hacia  la posibilidad de plenitud que la sociedad le significa. Siendo esa la gran oportunidad de su actualidad evolutiva.

Porque el problema no radica en las redes sociales en sí, sino en el paradigma político que está en crisis, no desde ahora, sino desde las arteras puñaladas de la racionalidad científica, la iIustración, la prensa, radio, televisión y cinematografía.

Empero, las redes sociales, en cuanto expresión conclusiva posible de ese proceso evolutivo , quiebra la verticalidad tradicional de los estamentos políticos sociales, horizontalizando "irremediablemente" el relacionamiento humano en el planeta; en una expresión de libertad, justicia y solidaridad por la causa humana, que está desquiciando al establecimiento político imperante, ya de derecha, izquierda o de lo que sea.

De manera que el "enemigo" , sobre todo para los regímenes autoritarios, antidemocráticos, negadores y violadores del Estado de Derecho y de los Derechos Humanos, y o sometidos a ideologías políticas perversas, absurdas, antisociales y antihumanas; es la verdad y el conocimiento libérrimos andando por el mundo, y contra los cuales ya son inútiles la mazmorra y el grillete.

Desde hace rato la  evolución social reclama otra cultura política y otra perspectiva epistemológica, y ni el establecimiento político ni las academias se han dado por enteradas. Radicando allí las causas generatrices del problema existencial de la contemporaneidad; no por la acción de una ciencia y tecnología , "amorales" y "malvadas", que acorralan a la sociedad, sino por la inacción o reacción errada de  una sociedad incapaz de asumirlas en su justa comprensión, dimensión, proporción y trascendencia.

Javier A. Rodríguez Gil


sábado, 27 de abril de 2024

De la Relatividad a la Eficacia Política.


La genialidad tras las teorías como la de la “Relatividad Especial" radica, más que en los formalismos racionales respecto de los precedentes o fundamentos teóricos experimentales, en la concreción extraordinaria de una forma radicalmente diferente de concebir la realidad, derruyendo así el universo "definitivamente comprendido" de Newton, al despojar su espacio del fundamento temporal absoluto, para concebirlo desde una perspectiva temporal-espacial que funde los tiempos en las distancias y confunde las distancias en los tiempos, dentro de la expresión energética que los posibilita, en referencia y linderos determinados por la luz. Valga decir, el universo de Heráclito hoy cambia más que nunca, mientras que el de Parménides nunca fue tan inmutable en sus primarios fundamentos.

Se hilan moralejas de tan genial teoría: La conservación y el cambio son expresiones de un mismo propósito evolutivo. Lo definitivo y lo perfecto niegan la dinámica evolutiva. Cada realidad, al constituir una expresión espacio-temporal única, es la mejor del mundo posible, y condición de otras posibilidades. El ser humano existe en una realidad que lo construye desde la probabilística que lo posibilita en una misma expresión existencial, en un mismo privilegio, la vida, y en la facultad sublime de participar, en sumo grado, de la lógica y racionalidad que hacen al universo, pero no en tanto fin, sino en cuanto medio para la concreción de una posibilidad evolutiva siempre plena y eternamente posible.

Serían esas algunas de las razones suficientes para la transformación radical de las concepciones políticas y jurídicas, desde una mejor comprensión del ser humano y sus complejidades evolutivas; pero no obstante, el cambio tan drástico que significa, excusa el aferramiento a un paradigma que aún explica funcionalmente las sociedades humanas a una racionalidad tensionada desde sus extremos hasta el punto de disrupción política, jurídica, económica, sociológica, moral y ética, que caracteriza a la sociedad contemporánea. 

Los problema y las soluciones de las sociedades humanas, de una u otra forma y en mayor o menor grado, suelen evidenciarse desde la formalidad lógico racional, pero el proceso de su comprensión, aceptación y concreción en una realidad existencial radicalmente diferente, en auténtico nuevo paradigma, depende de una amplitud de factores biológicos, históricos evolutivos, epistemológicos y axiológicos, desde la ponderación moral, la actitud ética y la vivencia espiritual, que determinan la diferenciación existencial de lo humano. Resultando en un ser humano menos torpe de lo que aparenta, menos inteligente de lo que presume y más capaz de lo que asume; conformándose la paradoja de su existir: Cuando la virtud hace la imperfección y la conciencia de la imperfección se hace virtud, es cuando el ser humano, al querer libertad, resulta opresor, al pretender justicia, se hace injusto, al buscar igualdad, se asume diferente, al tratar la bondad, se hace de maldad, al sentir el amar, descubre el odio, al pretender la paz, se entera que desde siempre ha existido en guerra.

De ahí que el auténtico problema de las sociedades humanas ya no es de razón y lógica, sino de moral, ética y espiritualidad, en mala hora escindidas contradictoriamente, y enhorabuena justamente conciliadas desde el reconocimiento de los Derechos Humanos y los diversos planteamientos políticos, jurídicos, económicos, ambientales, científicos y tecnológicos que pretenden respuestas más eficientes ante las exigencias amenazantes de la sobrevivencia evolutiva y los retos planteados por el “ metaverso” y la “inteligencia artificial”, que inician a someter al ser humano al reto extremo de la comprensión de su existir, del retomar el “conócete a ti mismo” de Delfos, bajo la amenaza del autoaniquilamiento existencial.

Hubo tiempos en los que la política aventajaba a la comprensión de la realidad. En nuestro mundo contemporáneo, la comprensión de la realidad ha dejado en la zaga de la obsolescencia e ineficiencia a una política incapacitada para la respuesta eficaz a la complejidad abrumadora de la problemática social.

Ya lo político no se trata del “salvaje capitalismo”, ni del absurdo inhumano socialismo, ni del distopismo comunista, ni de la irracional luchas de clases, ni del incomprendido libre mercado; sino de la sensata eficiencia existencial, de la suficiente conciliación del ser humano consigo mismo, para no perecer por propia acción. Para ello esencial es la sustanciación moral, ética y espiritual del quehacer político, jurídico, social, científico y tecnológico del ser humano, hacia el ejercicio de una racionalidad auténticamente plena y eficaz; dentro de un concepto político amplio y esencialmente humanista.

Mientras tanto, la contemporaneidad padece las escuetas opciones políticas que evolutivamente es capaz de asumir. Con el comunismo marxista falseado históricamente y con el socialismo anquilosado en el dilema del salto al vacío comunista o la prosecución de un sendero político extraviado de la racionalidad y la eficiencia, hacia lo anti humano y anti social; no más queda la tesis liberal capitalista y sus amalgamas con propuestas del socialismo sensato, racional y democrático; que al final ha demostrado, aunque de traspiés en traspiés, poder, al menos, sobrellevarse con la humanidad; al contrario del comunismo, que la niega, y del socialismo de corte marxista, que si no la aniquila, la castra existencialmente.


Javier Rodríguez G.


jueves, 8 de junio de 2023

Socialismo Marxista vs Estado de Derecho


El socialismo marxista siempre está al acecho de la democracia, esperando alguna coyuntura institucional para imponer la hegemonía de su ideología. por ello, necesario es establecer su modus operandi para poder contrarrestarlo eficazmente hacia la defensa de la democracia y el Estado de Derecho. He aquí un aporte.


Javier A. Rodríguez G.

viernes, 26 de mayo de 2023

Venezuela. El Botín de la Independencia






El gran problema político de Venezuela ha sido la falta de liderazgo con la conciencia necesaria de su responsabilidad histórica, y con la generosidad social suficiente para sobreponer a sus intereses personales la construcción institucional de la sociedad.

Bolívar no comprendió que su labor política hegemónica terminaba en 1824 – como sí lo hizo, en su circunstancia, San Martín- y que en adelante su  función  habría de ser la del conciliador de la nueva realidad que se les venía encima, porque es muy fácil ser esclavo, pero extremadamente difícil ser libre. Tampoco los héroes independentistas sobrevivientes estuvieron a la altura del reto superior de la independencia, la posibilitación de la sociedad de todos, debido a la desigualdad atávica del conquistador, que arrastraban, y que constituiría el sustento cultural del caudillaje montonero del siglo XIX.

Luego, el naciente caudillaje político, blandiendo el saber en vez del machete, aún con innegables  logros políticos, económicos y culturales,  fracasó en la misión de instituir la conciencia del Estado para formar ciudadanos libres y políticos estadistas. La excusa del asedio criminal del fusil comunista, lo explica pero no lo justifica. 

El entremés del dictadorzuelo mejor no recordarlo, por la vergüenza de unos, de otros y de todos.

Al final de esa etapa, los delfines de la república democrática se sumieron en un proceso de degradación racional y moral sin freno político posible, que determinó la toma del poder, por vía institucional, de un puñado de militares fracasados en una de las asonadas  que asechan las coyunturas institucionales de la democracia, bajo la excusa de nacionalismos rancios camuflantes de extremismos diestros o siniestros.

Siendo así como el marxismo asume el poder político, tras la mascarada nacionalsta y un pretendido rescate moral de la república, hasta que liberan los monstruos de la “dictadura del proletariado” y  la destrucción de la sociedad para erigir la nueva comunista, bajo un liderazgo mesiánico, sectario y, por ende, terriblemente ineficiente, que luego de dos décadas  ha concluido con un país en escombros, en degradación moral y corrupción humana atroces y sin posibilidad eficaz de reconstrucción, que no sea el vuelco de 180 grados hacia el sendero evolutivo de las sociedades contemporáneas.

No entendió ni entiende ni entenderá el liderazgo de la llamada 5ta república, las causas y exigencias de su poder político. El líder o “jefe” máximo de la república marxista, no supo, ni tenía forma ideológica de comprenderlo, que su rol político, con sus pocos haberes y muchísimos deberes, terminaba hacia el 2005, y que en adelante la racionalidad política histórica exigía la construcción institucional del Estado. Nuevamente faltó la responsabilidad histórica y la generosidad social, apostándose, en contrario, por el retorno enyuntado del caudillaje militar y político.

Tampoco a los delfines marxistas las taras ideológicas les han permitido interpretar debidamente la historia para asumir, en la medida de las limitaciones ideológicas, su roll político, acentuando hasta los extremos del quiebre social violento, la destrucción de la institucionalidad política, en la pretensión de una “dictadura socialista” que evidencia la locura, la irracionalidad y el absurdo de una ideología falseada por la historia, negada por la realidad y desechada por la evolución; cuya crueldad radica en su persistencia, por sobre la vida y el derecho de ser de millones de personas, hasta que la verdad existencial de las naciones, las derrumba.

Empero, lo más grave hoy en Venezuela, es que el liderazgo político llamado al rescate de la república de las garras del marxismo, continúa con el extravío histórico, racional y moral, que llevó a la pérdida de la democracia, sin generosidad social alguna y con un egoísmo y mezquindad política crónicos, anegados en un restauracionismo evolutivamente imposible, enfrascados en el absurdo del exterminio mutuo, en el desperdicio del inmenso e invaluable patrimonio político de la humanidad, constituidos por la democracia, el Estado de Derecho y bienestar, y los Derechos humanos, pero sobre todo, en el despilfarro del preciado haber cultural de la racionalidad, el  sentido moral y el espíritu de igualitaria, complementaria y pacífica coexistencia social, tan concientizados y tan posibles como nunca en la historia evolutiva de las sociedades humanas, y que constituyen material para una oferta electoral inigualable.

En otras palabras. El socialismo marxista no tiene hacia adonde señalar el ejemplo, que no sea caos, anarquía, destrucción, violencia, opresión  y muerte; mientras que la democracia, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos constituyen la lumbre hacia la sociedad humana posible. Queda clara, pues, la responsabilidad histórica por asumir y la estrategia a seguir.

Si se considera la máxima de que los pueblos tienen los líderes que se merecen; bien torpe, irracional, iluso, prepotente, egoísta, mezquino y pendejo ha sido el  venezolano desde el único acontecimiento social  unitario – a duras penas y con muchísimos yerros-  que ha hecho: la gesta independentista. Desde aquel 24 de junio, del imperio de los desatinos y pendejadas políticas, no se ha salvado absolutamente nadie.

Hoy Venezuela está en un laberinto, con el régimen marxista como Napoleón en Moscú, habiéndola tomado y sin saber qué nacer; y además, sin el liderazgo lo suficientemente liberado del fanatismo marxista y con la capacidad necesaria para la jugada política maestra, que los salve del arrase de la historia. 

Mientras que los grupos opositores, dándose garrotazos, están igual que Aníbal Barca frente a Roma, prácticamente caída y sin atreverse a tomarla, ya por cálculos políticos mal hechos, ya por temor reverencial, ya por un respeto histórico,  ya por la prepotencia de ser el condonante de la vida de Roma, ya por simplemente haber apostado por la coexistencia. De la forma que sea, cabe recordar que luego Roma no tuvo miramientos para exterminar radicalmente la nación y la cultura cartaginense. Así queda en evidencia la única opción posible: La unión irrestricta y la apuesta democrática al todo o nada. O la oposición se une y va con todo a ganar el proceso electoral, o simplemente más temprano que tarde será aniquilada.

Javier A. Rodríguez G.

EL HUMANISMO SOCIALISTA